El iconoclasmo que surge hoy en día en el mismo seno de la sociedad de la imagen tiene que ver con este rechazo a la imagen como una invasión a la vida cotidiana, como si esta fuera algo ajeno. Lo que es cierto es que la imagen, si bien sufrió una enorme proliferación en los últimos tiempos, no es invasora sino que es parte de la vida cotidiana misma de las personas, lo que puede ser tanto positivo como negativo.
La imagen puede o no representar un ideal, puede ser tanto funcional a los propósitos comerciales capitalistas como lo fue a la propaganda soviética (por decir un ejemplo exagerado). El miedo que surge en base al análisis de la sociedad de la imagen, la sociedad de la televisión, la computadora y los videojugos, la publicidad, el video clip, es un miedo en base a los resultados que puede tener un acceso tan pregnante a las mentes de la población. Este neoplatonismo siente que se le va de las manos la reproducción incesante de estímulos visuales y teme sus objetivos y practicidad.
Contrariamente a esto, la sociedad parece querer ver cada vez más, y esto podemos encontrarlo en nuestra propia vida cotidiana. Un ejemplo claro es el del Speedpainting, nuestro eje en este blog. La vida se visualiza. Más que una sociedad iconoclasta se trata de una sociedad iconófila.
No hay comentarios:
Publicar un comentario