Una breve reflexión acerca de la globalización y sus efectos en el arte, siguiendo "El Poder de las Imágenes" de García Canclini.
No podemos negar que las obras y producciones con las que venimos trabajando en este blog tienen que ver con espacios globales. Se trata de obras en la web, en medios de difusión masivos permitidos únicamente por las nuevas tecnologías que unen los espacios físicos del mundo a través de pequeñas líneas, como las vetas de una madera. Canclini sin embargo pone en jaque la inocencia de estas afirmaciones, ya que hay aspectos implícitos debajo del lado inocente de la globalización. Estos aspectos tienen que ver sin duda con la contemporaneidad, pero es necesario ser consciente de ellos para evitar actuar de manera inconsciente sobre mecanismos que no lo son.
Canclini habla de colonialismo, dejando muy en claro que los países latinoamericanos no están colonializados poltítico-militarmente. Sin embargo, en el mundo de producción y difusión de imágenes, así como en el mundo científico, tecnológico y más, America Latina y países como el nuestro se encuentran en una "posición subalterna dentro de las desigualdades de la globalización" (1). Esto quiere decir que la globalización es una llegada igualitaria a todo el mundo de ciertos conocimientos y producciones culturales, pero que generalmente tienen origen en los espacios privilegiados, siendo luego reproducidos a lo largo y ancho del globo.
Un ejemplo claro de esto es el idioma. ¿Una democratización del conocimiento a través de la igualación del lenguaje? ¿O la dominación a través de la palabra? Ambas posturas serían un tanto reduccionistas. De seguro los actores que intervienen simplemente se limitan a seguir las reglas de ese juego aprovechando las grandes libertades. Un artista se presenta en su página web en inglés ampliando así su mercado laboral, no parecería ser un simple anglocentrismo, sino una forma de inserción en un mundo cuya economía globalizada arrastra en parte a la cultura.
La utopía de la globalización parece ser la integración total de todos los sectores y espacios a una red global. Parece por momentos oler a un nuevo proyecto iluminista donde se procrama la igualdad y se la utiliza para justificar la inserción del modo occidental en el resto de los países. Pensemos para ilustrar esto en el siglo de grandes imperios coloniales que nos precedió.
A esto se suman los factores económicos, que influyen en la producción de imágenes, impulsándolas y llevándolas a través del mundo en segundos. Esto no podemos verlo como algo negativo. Después de todo, como termina concluyendo Canclini mismo, eso no significa más que que las producciones están inmersas en la sociedad y sus reglas (2). La vida cotidiana es global en muchos aspectos, de forma prácticamente inevitable para todos los sujetos de la sociedad. Un arte que no reflejara esto, o una producción cultural de cualquier tipo que no diera cuenta de esta realidad sería una producción atemporal, desubicada.
Lo importante para preguntarse en estos casos es cómo, a través de la imagen y la producción artística podemos ser conscientes de esta situación, para transformarla en caso de ser necesario.
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1. CANCLINI, N., “El poder de las imágenes. Diez preguntas sobre su redistribución internacional” en Revista Estudios Visuales nº4. CENDEAC, 2007. Página 39.
2. CANCLINI, N., “El poder de las imágenes. Diez preguntas sobre su redistribución internacional” en Revista Estudios Visuales nº4. CENDEAC, 2007. Página 53.
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