Texto de opinión: relación
arte, medios y vida cotidiana.
Si tuviera que graficar la relación entre estos tres elementos: el arte, los medios y la vida cotidiana, imagino que todo empezaría con un pequeño círculo con la etiqueta de "vida cotidiana". Saliendo de este, otro círculo concéntrico más grande con el nombre de arte, y de la misma forma uno aún más grande que diga medios, para llevar a un círculo que los envuelva a todos con nuevamente la etiqueta de "vida cotidiana". Así sucesivamente, y luego los círculos no siendo la concéntricos, sino interrumpiéndose irregularmente, no coincidiendo a veces y otras sí, en continuo movimiento.
Lo que yo opino y puedo reflexionar luego de las innumerables reflexiones llevadas a cabo en este trabajo, es que estos tres aspectos son indivisibles. Unos son producciones de los otros, bajo el mismo sistema del huevo y la gallina. Lo que podemos analizar, por sobre el problema de su origen y de las influencias (¿quién afecta a quién? ¿quién tiene jerarquía sobre quién?), es qué aspecto nos interesa para analizar, qué es lo que nos afecta en nuestra cotidianeidad más allá de si esto es producto de algo o producirá algo más adelante.
Los medios tienen fuerte influencia en nuestra vida cotidiana. Nosotros mismos nos rodeamos de ellos. Ellos nos acercan cultura, información, arte, más medios, más vidas. No somos lanzados a un mundo medial, sino que lo constituimos, y a su vez lo representamos en nuestras mentes como parte indiscernible de la vida.
¿Cuáles son las consecuencias de esta naturalización? Sin duda antes tendríamos que darnos cuenta que no es una naturalización de la vida medial, sino que es la vida medial natural en sí misma. Con el mismo criterio que una colonia de hormigas construye un hormiguero el hombre construye edificios. Del mismo modo que nuestro cerebro percibe un paisaje puede percibir el paisaje del fondo de pantalla "default" de Windows. Según estudios realizados sobre reacciones de personas ante el sonido de sus teléfonos, el cerebro reacciona con "amor", concluyendo así muchos que la gente está "enamorada" de sus aparatos cuando en realidad lo que producimos es un reemplazo. Sabemos que ese sonido implica que nuestro ser querido nos está llamando, sabemos que ese paisaje nos causa serenidad, sabemos que esa canción, si bien los instrumentos no están presentes físicamente, nos da armonía, o revuelo o tristeza profunda. Los medios son exactamente eso, medios, son herramientas que permiten al hombre mediar con aspectos del mundo que no están al alcance de la mano (en sentido literal). Los sentimientos no varían, la humanidad sigue siendo humana, y es justamente la naturaleza la que permite la variabilidad de formas. Esta variabilidad es justamente los innumerables cambios en la vida cotidiana en los últimos años. Los cambios en el arte se producen por lo mismo. Es la tecnología, desde el cacharro hasta la realidad virtual, la que hace que todo el paisaje cambie. Esto no quiere decir que haya una especie de "esencia" invariable. La esencia es el todo, es el paisaje mismo. No hay nada oculto bajo la superficie.
Las estructuras económicas varían, danzan; los avances tecnológicos juegan con ellas, la cultura responde, el arte se confunde y se mueve (para atrás, adelante, un costado, da vueltas, no importa).
Nosotros no estamos debajo de todo eso, estamos sobre todos estos aspectos, transitándolos como si fueran un camino, construyendo en nuestras mentes con capacidad simbólica imágenes que lo representan, de la forma que más nos sirva. Esa es nuestra cotidianidad en la contemporaneidad, y es allí donde la cultura visual es creada y destruida continuamente. En términos físicos simplemente es, es importante la representación que hacemos de ella y cómo afecta nuestra vida, cómo puede mejorar la vida de otros, y hacernos crecer colectivamente.
En conclusión, podemos decir que ver es saber. Vemos dentro nuestro cómo es la realidad, en el paisaje que creamos. A su vez vemos el mundo sensible, y vivimos en él. A través de estas representaciones afectamos la vida misma, y así se producen nuevas representaciones, en un juego infinito. ¿Qué nació antes, el ojo o la imagen?